
El cultivo de árboles productores de madera noble está cada vez más extendido en las zonas montañosas de nuestro país. Aprovecha antiguas parcelas dedicadas a la agricultura, tradicional y de montaña. Esto revaloriza el suelo, lo protege de la erosión y surte de materias primas a los industriales y artesanos de la madera, contribuyendo de algún modo a que el esquilmo maderero de la Amazonia y África central sea menor.
El Corylus avellana (avellano común) es una especie muy tolerante en cuanto al clima, pudiendo resistir inviernos de fríos extremos y sequías. Obtiene las mejores producciones en terrenos húmedos, permeables y profundos con exposiciones soleadas.
El Prunus avium (cerezo de monte) es bastante resistente, y se naturaliza sin dificultad en bosques claros. Los mayores productores de cerezas a efectos comerciales son Rusia, Estados Unidos, Alemania, Italia, Francia y España. El valle de las Caderechas, en el Norte de la provincia de Burgos, cuenta con numerosos ejemplares para la producción de cerezas.
Existen cultivos de cerezo destinados a efectos ornamentales, con ramas colgantes y flores dobles. Son comunes en Europa y en Japón.
El Juglans regia (nogal común o de Castilla), "planta de la nuez", es la especie más difundida en Europa, extendiéndose por todo el suroeste y centro de Asia, hasta el Himalaya y sudoeste de China. Es cultivado por la madera, las hojas aromáticas y el fruto comestible, y también como ornamental.
Alcanza una importante altura en pocos años y su madera se paga bien el mercado maderero, en el que hay poca madera de nogal.
La madera noble de nogal es muy fácil de trabajar y de ella se aprovecha todo y es ajena a las modas.
En definitiva, el cultivo de árboles de madera noble es una razón más para la esperanza en la comarca vega-valdaviesa y una paso para pasar de un progreso que parece imposible al futuro sostenible.
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